El nacimiento de E. en casa

O de cómo se puede parir una niña de 4,700 kg en casa :)

El final del embarazo fue muy pesado y tenía muchas ganas de parir. Tuve disfunción de sínfisis púbica que casi no me permitía caminar ni estar de pie desde el segundo trimestre, a lo que poco a poco se fueron sumando más síntomas típicos del final de la gestación: hinchazón de tobillos, insomnio, pesadez, una barriga enorme que me hacía estar incómoda… y lo peor de todo fue la erupción que me salió en las piernas en los últimos días, de muchos granitos que picaban de una manera desesperante, especialmente por las noches.

El día que cumplía 40 +3 (según mis cálculos, 41 según ecografía) me pareció que tenía una fisura en la bolsa. Apenas había tenido contracciones de Braxton Hicks ni nigún otro síntoma de que algo estuviera en marcha, con lo que pensaba que todavía quedarían un par de días al menos para el nacimiento, pero no era así. Esa tarde tuve alguna pequeñísima contracción, pero nada especial, y me fuí a dormir con la ilusión de parir pronto, pero sin muchas esperanzas.

Debido al picor no me pude dormir hasta las 2 de la mañana, y me desperté a las 5 por lo mismo, intentando aguantar sin rascarme, aunque era misión imposible. A las 6 y media más o menos se despertó el padre  (P.) y justo salía yo del baño cuando perdí un poco de líquido y era evidente que eso sí era una fisura. Con C. también había tenido una fisura en la bolsa a esa hora y ella no nació hasta la 1 de la mañana, por lo que le dije a P. que se fuera a la cama para estar descansado, pues el día prometía ser largo.

Me puse en el ordenador, publiqué una entrada en el blog, y estuve tranquila una media hora hasta que empezaron las contracciones. Desde la primera contracción a mí me pareció que venían muy fuertes y seguidas para un parto que acababa de comenzar. No tenía intención de controlar la frecuencia de las contracciones, pero estaba tan sorprendida que decidí registrarlas durante un rato y ví que desde el principio estaban viniendo cada 3 minutos más o menos. Recuerdo que pensé que no sabía cómo iba a aguantar un día entero con esas contracciones y empecé a vocalizar en cada contracción en seguida.

Al cabo de una hora más o menos me vinieron muchas ganas de ducharme pero había que cambiar la bombona de butano. Intenté hacerlo yo, pero las contracciones eran demasiado seguidas y además ya no podía hacer nada útil, así que llamé a P. para que se despertara y me ayudase. También le avisé de que si la cosa seguía así E. iba a estar con nosotros muy rápido, pero todavía en ese momento pensaba que el parto podía pararse en cualquier momento.

Me duché y P. y C. se levantaron y no sé qué hicieron, supongo que desayunaron. De la ducha pasé a la cama, donde me puse a cuatro patas con la cabeza más baja que la pelvis, las contracciones eran ya muy dolorosas. P. estaba ordenando y limpiando la parte de abajo, que estaba hecha un desastre y C. subía y bajaba. Le pedí que me trajera una bolsa de huesos de cereza calientes para ponérmela en el sacro, que me dolía mucho y eso hizo, tras pedírsela a su padre. Cuando venía vocalizaba conmigo. En un momento se cayó de la cama y se puso a llorar, la quise ayudar pero una contracción fuerte me lo impidió. De vez en cuando P. subía y me preguntaba cómo estaba y yo le decía que bien, pues la verdad es que, aunque las contracciones eran fuertes, me encontraba bastante bien.

Pasé toda la dilatación vocalizando en cada contracción con un OHHHHHHHHH gutural que me ayudaba a mantenerme relajada y a no tensar los músculos del útero, los hombros o la boca. Sentía perfectamente cómo mi útero se iba tensando desde abajo hacia arriba y cómo era capaz de controlar el resto del cuerpo para que se relajara y no interfiriera. Me sentí en control todo el tiempo y también tenía la sensación de que podía controlar la frecuencia de las contracciones, y dejarlas venir cuando había descansado de la anterior. Llamé a Imma, mi matrona a su teléfono fijo y no estaba en casa, me dijeron que volvería en media hora y dejé recado de que me llamara al volver. No quise llamarla al móvil, pues todavía pensaba que iba para largo.

Al cabo de un rato P. me dijo que abajo ya estaba preparado y bajé. Había puesto el puzzle de espuma que usaba C. de pequeña para jugar en el suelo, cubierto de empapadores. Imma llamó y le expliqué cómo iba, pero le dije que no viniera todavía pues pensaba que aún se podía parar el parto. Entonces me puse de rodillas y la bolsa se rompió del todo y enseguida tuve ganas de empujar. P. volvió a llamar a la matrona (no debieron pasar más de 10 minutos entre las dos llamadas) diciéndole que viniera. Creo que le dije a P. que estaba en dilatación completa, no lo podía creer, si hacía poquísimo que todo había empezado! Las aguas estaban teñidas, pero ya no había nada que hacer, estaba en el expulsivo.

Las contracciones en este momento cambiaron. Todavía sentía que mi útero se iba “apretando” en anillos desde abajo hacia arriba, pero después lo notaba perfectamente hacer un movimiento de “exprimir” para bajar al bebé, el famoso reflejo de eyección fetal. En mi primer parto me resistí a este tipo de contracciones y el expulsivo se alargó, en este simplemente me concentraba en respirar y en mantener relajado el resto del cuerpo. Estuve un poco tumbada de lado en el sofá mientras P. limpiaba las aguas y luego volví a la posición de rodillas con la cabeza y los brazos apoyados en el sofá. Notaba como E. bajaba poco a poco con cada contracción y ahora las vocalizaciones se transformaron en gritos. Seguía sintiéndome en control y relajada.

Notaba como E. descendía y se colocaba en posición para salir y dije “que viene!”, lo que creo que preocupó a P., pues la matrona todavía no había llegado. Tenía calor y pedí que mojaran una toallita y me la pusieran en la frente, tarea de la que se encargó C., haciendo la labor de doula. Al cabo de poco (por el camino que hay de su casa a la mía debió ser una media hora) llegó y me encontró ya empujando y gritando “ya viene, ya viene”. Sentía una presión tremenda en ano y periné y quería subir al sofá para tumbarme de lado, pero me dolía la pelvis y no fui capaz de cambiar de posición. Noté bajar la cabeza por el canal de parto y mi periné distendirse y pensé que ya estaba aquí. Ahora sí que dolía! Pero la cabecita volvió a subir para arriba. En la siguiente contracción volvió a bajar y sentía quemar el suelo pélvico, pero al final de la contracción E. volvió a subir. Dije “no, no, no, no subas”. Imma me recordó que eso estaba bien, pues el periné se iba distendiendo poco a poco para no dañarse y yo le dije “ya lo sé, pero duele”. C. me acariciaba y me decía: “no te preocupes mamá, en seguida saldrá la cabecita”.  Todavía bajó y subió  una vez más y a la cuarta vez le animé: “vamos, E.!” Sentí que Imma empezaba a hacer respiraciones cortas y superficiales para que la imitara y dejara de pujar para no desgarrarme. Así lo hice, sentí el famoso aro de fuego y por fin salió la cabecita con más líquido amniótico.

En seguida Imma me dijo que no podía esperar a la próxima contracción y que era mejor que empujara para que E. naciera. Yo no entendía, me quemaba el periné y quería relajarme durante un minuto para recobrar fuerzas. Dije “no, no, no, no”. Entonces noté movimiento detrás mío y comprendí lo que estaba pasando. Imma estaba aspirando las fosas de la bebé y recordé que las aguas estaban teñidas. Empecé a empujar y avisé a Imma “estoy empujando”. Ella manipuló suavemente los hombros de E. y su cuerpo se deslizó rápidamente fuera de mí. Me volví para mirarla y estaba toda blanca, sin tono y los labios azules, qué susto. También ví cómo el cordón umbilical latía fuerte y eso me tranquilizó, pues pensé que al menos mi niña estaba recibiendo el oxígeno que necesitaba. Comencé a frotarla junto con Imma, las dos animándola: “vamos, E, ánimo!”. Al cabo de un minuto, que parecieron cien, el tono rosado comenzó a volver lentamente a la piel y los labios de E. Habían pasado menos de 4 horas desde la primera contracción.

Me la puse encima mientras estaba sentada sobre los empapadores en el suelo y entonces Immame dijo que estaba perdiendo bastante sangre y que ahora convenía que la placenta saliera cuanto antes para que se frenara la hemorragia. Empujé pero no salía, y E. todavía estaba recuperándose y no se podía poner al pecho. Entonces le pregunté a C. si quería mamar, se enganchó a la teta y en pocos minutos la placenta salió. Una preciosa y enorme placenta de un kilo!.

Cuando el cordón dejó de latir, C. lo cortó con ayuda de Imma. Al cabo de un buen rato E. se enganchó a la teta. Intenté que hiciera un agarre espontáneo, pero no lo conseguimos del todo y desde la primera toma yo ya ví que algo no estaba bien del todo, pero eso lo explicaré en otra entrada. Después  de un buen rato, yo fui a hacer pis y aprovechamos para pesar a E. Nos llevamos una buena sorpresa cuando vimos que la balanza marcaba 4,700kg!! La pesamos dos veces e incluso comprobamos la balanza con otra cosa para asegurarnos de que era el peso real. Yo tuve un desgarro largo pero superficial,  que finalmente no necesitó sutura, que en ningún momento me ha molestado y que está prácticamente curado. Al cabo de poco estábamos en nuestra cama descansando.

Fue una experiencia increíble, yo nunca me hubiera imaginado que iba a tener un parto tan rápido. Estoy segura de que E. sabiamente aceleró el parto porque algo no iba bien. Tras este parto maravilloso ha venido un postparto duro y con muchas dificultades, pero también lo explicaré en otras entradas.

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33 Respuestas a El nacimiento de E. en casa

  1. increible!! me he emcionado, muchas felicidades por esas niñas maravillosas y ahora a luchar!! besitos

  2. eva jose dijo:

    MMMMMMMMMMMMMHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!
    esto me recuerdaqueaun no heescrito el mio…:)

  3. Cristina dijo:

    Fantastico! Que emocionante relato, de verdad que leyendoos dan ganas de tener esta experiencia :) Enhorabuena eres una campeona guapisima!! Un besote grande!!

  4. Dsi dijo:

    Precioso!! vaya señorita que has parido más hermosota. Me alegro que todo saliera bien y bueno el postparto poquito a poco superareis todas las dificultades. Ya verás.

  5. Carol dijo:

    No he podido evitar emocionarme…
    Ojala yo hubiera sabido relajarme de esa manera y no ponerme tan tensa (mira que sabía lo que tenía que hacer pero en esos momento con esos dolores se me olvidó todo). Si tengo otr@ hij@ sería maravilloso tenerlo en casa, pero sobre todo tener la seguridad que tú tenías.
    Felicidades!

  6. Gracias por tu generosidad al contarlo Marina…
    ME emociona cada relato de parto que leo… y me da fuerzas y confianza para el mío ya próximo.
    Un abrazo

  7. skibbereen dijo:

    qué precioso, enhorabuena! y muchísimos ánimos para el postparto

  8. Jemina dijo:

    Me alegro de que a pesar de las dificultades, todo fuese rápido y bien. Evidentemente “algo” no iba bien. E. lo notó y por eso fue tan rápida. Piensa que si hubieras estado en un hospital, habrías acabado con una cesarea…. al menos eso te lo has ahorrado.

    Ahora a superar poco a poco el postparto tan “movidito” que estás teniendo.

    Un beso, preciosa, para toda la familia.

    A ver si podemos vernos, espero poder subir para la semana que viene.

    Jemina

    • siriviri dijo:

      En realidad no sé si les hubiera dado tiempo de hacer cesárea. Desde luego, desde que se vió que las aguas eran teñidas no, porque ya estaba empujando!

      Yo también tengo ganas de verte, un besote!

  9. Carol dijo:

    Parece mentira que tengas semejantes bebes con lo delgadita que eres!! ;) Me encanta la conexion que tuviste con tu cuerpo y con E.. y esa doula maravillosa que te acompaño uhmmmm
    Espero que cada dia esteis mejor. Un besote guapa!

  10. Enhorabuena, me has emocionado, y me he recordado a mi último parto :-)
    Un abrazo

  11. Qué precioso parto y qué bien contado. Me alegro mucho de que lo vivieras con tantan intensidad y tan felizmente. ¡¡¡Qué disfrutes mucho de esa pequeña gigante!!!

  12. Cece dijo:

    Hermosa bebé!!! es comestible!! :D que son las aguas teñidas? meconio? que increíble la velocidad del parto, te da tiempo a habituarte a todo cuando es tan rápido? estoy enganchadísima a tu blog y estoy aprendiendo muchas cosas útiles para cuando me anime a traer otro bebé al mundo, que espero lograrlo y tener un hijito vivo :)

    • siriviri dijo:

      Gracias! Sí, las aguas teñidas eran por meconio, por eso si ella lo inhalaba había riesgos. Pero para cuando nos dimos cuenta ya estaba en el expulsivo. Si no, hubiésemos tenido que ir al hospital. Me alegro de que te guste mi blog, espero que seas madre otra vez pronto

  13. Biencriando dijo:

    Felicidades, es una niña preciosa!! Qué lindo parto, súper consciente, y vivido a pleno! Disfrutense mucho,hermosa familia!

  14. Adriana dijo:

    Qué emoción he sentido de leer tu relato. Da gusto leer a una madre hablar sobre su parto y sobre todo que habla con conocimiento, informada, conocerdora de su cuerpo y de cada una de las cosas que siente. Enhorabuena :)

  15. Paula dijo:

    Emocionada estoy… sobretodo con C, que me la comería a besos!!
    suerte que tiene E. de haberte elegido… espero tus proximas entregas porque no pude meterme en redcanguro a leer la historia completa.
    Dales muchos besos a P, C, y E… y para ti un abrazo emocionado e infinito.
    Besos barrigones,
    Paula

    • siriviri dijo:

      Gracias, guapa, seguro que tú vas a tener un parto maravilloso también.
      Muchos besos a tus chicos y a tu barrigota, y para tí también, claro

  16. Precioso relato, guapisima, me a emocionado un monton, un besazo

  17. ¡Qué bonito, Marina! Cómo me alegro de que todo haya ido bien. Enhorabuena por esa niña preciosa y por ese parto en casa tan deseado!! Un beso enorme,
    Mayda

  18. etna dijo:

    Precioso relato, que miedito cuando cuentas que la viste palida… por suerte todo salio bien!!!!

    Mucho animo con el postparto!

    besitos

  19. evany dijo:

    Me emociono tu relato ….eres una mujer muy fuerte y a tu lado tienes una familia maravillosa
    suerte en tu post-parto .

    Yo estoy de 37 semanas y muyy ansiosa por verle la carita!!!

    un abrazo.

  20. annelisse dijo:

    ¡Estaba deseando leer éste parto!
    Un besazo.

  21. MaGiA dijo:

    Precioso relato Siriviri!
    Para que luego digan… 4.700kg en 4horas ¡toda una campeona! Me encanta que la succión de C. te ayudara con la placenta.
    Enhorabuena por tu estupendo parto y mucha tranquilidad para el postparto.
    Yo me quedo por aquí curioseando que me ha encantado tu blog.
    Abrazos maternantes!

  22. Pingback: El parto en casa de la modelo española Bimba Bosé: relato y datos | El Blog Alternativo

  23. Encarna dijo:

    Precioso relato siriviri!!! Me he emocionado mucho al leerte!!!! Me ha encantado….Yo nunca había oido hablar del aro de fuego…que es eso???? y tampoco sabía lo de los huesos de cereza para aliviar el dolor!!! Bueno saberlo!!!! Gracias por compartir la experiencia!!!

    • siriviri dijo:

      El aro de fuego es la sensación de ardor que hay en el periné cuando sale la cabecita del bebé. Los huesos de cereza en realidad lo que hacen es conservar el calor, al calentarlos en el micro hace el mismo efecto que una bolsa de agua caliente. Y el calor ayuda mucho a sobrellevar el dolor.
      Un saludo

  24. Miren Vives dijo:

    Qué bonito, Marina! Enhorabuena por ese “gran” parto, 4,700 es 1 kilo más de lo que yo parí! Espero que todo vaya bien. Zorionak!

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